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H&CO
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La protección de la información es un elemento clave para cualquier empresa, ya que el objetivo es resguardar uno de los activos más valiosos de la organización: los datos. Si no se tiene el cuidado necesario, pueden existir problemas como brechas de seguridad, ser víctimas de ciberataques o robo de información.
Para reducir los riesgos y mantener una compañía segura frente a la ciberdelincuencia existen medidas que tienen que implementarse.
En este artículo vamos a conocer las 10 mejores prácticas para la protección de la información.
Una infraestructura de ciberseguridad sólida es esencial para proteger la información, con base en los principios de confidencialidad, integridad y disponibilidad. Esto implica adoptar medidas que abarcan desde la instalación de cortafuegos, o firewall, y sistemas de detección de intrusos hasta la implementación de protocolos de cifrado que resguardan los datos tanto en tránsito como en reposo; la confidencialidad limita el acceso a personas autorizadas, la integridad evita alteraciones no autorizadas y la disponibilidad permite acceder a los datos cuando se necesiten.
Un enfoque proactivo en la Ciberseguridad no solo previene ataques cibernéticos, sino que garantiza la continuidad operativa en caso de una brecha, que es un incidente en el que se vulneran los sistemas permitiendo el acceso no autorizado a datos confidenciales o restringidos y que puede tener consecuencias graves como el robo de información.
El objetivo de la implementación de un plan de Ciberseguridad es cuidar de todos los sistemas, redes, dispositivos y datos de acceso frente a amenazas como ataques, daños o robo, mantengan a la organización segura.
Algunos de los puntos principales de esta práctica consisten en:
Prevención de brechas de seguridad.
Asegurar que la información se guarde regularmente es una de las mejores prácticas para garantizar su recuperación en caso de pérdida.
Los respaldos de información deben realizarse de manera periódica, y es recomendable utilizar una combinación de almacenamiento en la nube y dispositivos locales. Ataques como el ransomware pueden tener un impacto operativo y económico severo, con pérdidas millonarias para las empresas.
Además, es importante probar la integridad de estos, asegurándose de que los datos puedan ser restaurados sin problemas en caso de emergencia. Un plan de ciberseguridad también debe incluir análisis de riesgos alineados con marcos como ISO/IEC 27001.
La formación continua de los empleados ayuda a detectar correos de phishing, estafas en línea y otros incidentes. Un ejemplo claro de esta práctica sería la realización de respaldos diarios de los archivos más críticos o más importantes dentro de la empresa.
Las auditorías de TI permiten identificar vulnerabilidades en la infraestructura tecnológica que podrían comprometer la protección de la información.
Estas auditorías, realizadas por personal especializado o terceros independientes, deben enfocarse en revisar configuraciones de seguridad, accesos a los sistemas y la efectividad de las políticas de seguridad implementadas, además de verificar la regla 3-2-1, con tres copias de los datos en dos tipos de soportes diferentes.
Por ejemplo, la auditoría puede detectar cuentas de usuario que ya no deberían tener acceso a información sensible, permitiendo la corrección oportuna y confirmando que las copias de seguridad facilitan la restauración y recuperación de datos tras incidentes. También ayuda a validar que exista almacenamiento seguro, incluidas copias en la nube que protegen frente a desastres físicos, una medida clave para la continuidad del negocio, especialmente en empresas que necesitan mantener su operación sin interrupciones.
La protección de la información también consiste en asegurarse de que los datos críticos estén replicados en ubicaciones seguras, y en ese proceso la auditoría de sistemas es crucial en la digitalización empresarial. Es recomendable almacenar estas copias en al menos dos lugares físicos separados y en servicios en la nube cifrados.
Esta práctica reduce el riesgo de perder información valiosa por fallos técnicos o ataques cibernéticos. Asimismo, estas revisiones incluyen análisis de riesgos, registros y controles, ya sea por auditores internos o externos, y las copias de seguridad de estos datos deben realizarse en tiempo real, especialmente cuando se manejan grandes volúmenes de información confidencial. Las auditorías de ciberseguridad ayudan a identificar vulnerabilidades y pueden certificar cumplimiento con ISO 27001. El 12% de las empresas no cuenta con un plan de respuesta a incidentes.

Desde la instalación de software antimalware hasta la implementación de herramientas de monitoreo de redes, reforzar los controles sobre los dispositivos de acceso y las plataformas es clave para la continuidad del negocio y garantiza la seguridad de los datos.
Además, es fundamental garantizar que los dispositivos desechados se manejen correctamente mediante técnicas de eliminación segura de datos, como el borrado seguro o la destrucción física de los discos duros; del mismo modo, los servidores con información crítica deben incluirse en las copias de seguridad y en una estrategia de almacenamiento seguro para facilitar la restauración rápida de datos tras incidentes.
No todos los miembros de una organización deben tener acceso a toda la información, y los controles deben abarcar dispositivos, plataformas y servidores donde se procesa o almacena información. Una práctica clave en la protección de la información es establecer un esquema de acceso que permita que sólo el personal autorizado maneje ciertos datos, ya que una eliminación inadecuada del hardware puede comprometer la seguridad de los datos.
Esto puede lograrse a través de permisos basados en roles, lo que asegura que cada usuario acceda únicamente a la información que necesita para cumplir con sus responsabilidades y minimizar el riesgo de exposición de datos sensibles.
Asimismo, la implementación de medidas como controles de acceso basados en identidad y autenticación multifactor asegura que solo los usuarios autorizados puedan ingresar a las aplicaciones que contienen información crítica.
Finalmente, controlar la cantidad de usuarios que tienen acceso a determinados datos es una práctica esencial para limitar las posibles fugas de información. Este enfoque debe aplicarse tanto a nivel físico como digital.
Mantener los sistemas operativos, software y aplicaciones actualizados es una de las mejores formas de proteger la información de malware conocido y preservar la confidencialidad mediante un control de acceso adecuado.
Las actualizaciones de seguridad corrigen fallas que podrían ser aprovechadas por atacantes cibernéticos, por lo que es esencial que se apliquen de manera oportuna; además, la autenticidad permite verificar la identidad del usuario o el origen de la información.
Un sistema sin las actualizaciones adecuadas está en mayor riesgo de ser víctima de malware o ataques de ransomware, y la autenticación multifactor exige dos o más métodos de autenticación, lo que podría poner en peligro los datos almacenados.
Las políticas de contraseñas robustas protegen cada cuenta y reducen riesgos durante el inicio de sesión.
Estos ataques tienen el objetivo de secuestrar la información.
Tener políticas claras y actualizadas sobre el manejo de la seguridad de la información es fundamental para establecer un entorno seguro.
Estas políticas deben abarcar desde el uso adecuado de contraseñas hasta la correcta gestión del correo electrónico. Asimismo, deben comunicarse de manera efectiva a todo el personal y actualizarse regularmente en función de nuevas amenazas o cambios tecnológicos, ya que los ataques de ransomware pueden causar pérdidas millonarias y afectar la continuidad operativa del negocio.
Establece políticas que restrinjan el uso de aplicaciones, servicios de almacenamiento en la nube y programas no autorizados que puedan facilitar la transferencia masiva de información.
Por ejemplo, deshabilitar el acceso a nubes públicas no verificadas reduce significativamente los riesgos de filtraciones accidentales o intencionales.
Finalmente, implementar software especializado en monitoreo y bloqueo de sistemas de salida asegura que los datos de la organización se mantengan siempre bajo control.
La protección de la información ya no depende únicamente de controles de seguridad aislados. Las organizaciones necesitan procesos integrados, visibilidad sobre sus datos y herramientas tecnológicas que permitan gestionar la información de forma segura a medida que crecen. Soluciones como SAP, implementadas por H&CO, ayudan a centralizar la información empresarial, fortalecer los controles de acceso, mejorar la trazabilidad de los datos y reducir riesgos operativos asociados a entornos fragmentados. Contar con una plataforma tecnológica adecuada no solo contribuye a proteger la información crítica, sino también a impulsar una operación más eficiente, segura y preparada para los desafíos actuales de ciberseguridad.
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